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HABLEMOS DE COACHING

¿Qué significa "Coaching"?

Coaching viene del verbo inglés “to coach” que significa “entrenar”, tanto en el terreno empresarial como en el terreno personal, es decir, preparar a una persona para lograr una serie de objetivos. El Coaching es un proceso interactivo donde Coach (profesional) y Coachee (cliente) buscan el camino correcto para potenciar sus propios recursos y habilidades.

El Coaching se lleva a cabo a través de un sistema de preguntas con el que el Coach ayuda al Coachee a sacar lo mejor de sí mismo. Se parte de la base de que el Coachee posee la capacidad para resolver la situación, ya que el Coach no enseña, sólo guía al Coachee a encontrar las mejores respuestas. En resumen, el Coach pregunta al Coachee, pero nunca le da la respuesta, solo sirve de guía en el proceso de Coaching.

Tanto Coach como Coachee tienen una serie de funciones dentro del proceso de Coaching, estas son: 
  • Funciones de Coach
    • Fijar objetivos.
    • Concretar metas. 
    • Influir positivamente. 
    • Motivar. 
    • Proveer de herramientas.
    • Transformar.

  • Funciones del Coachee
    • Ser sincero.
    • Asumir las consecuencias.
    • Compromiso.
    • Confidencialidad.


Ámbitos de aplicación del Coaching.

El Coaching se puede aplicar prácticamente en todos los ámbitos de la vida, pero tiene, principalmente, dos ámbitos de aplicación, el ámbito personal (familia, pareja, amigos, etc.) y el ámbito profesional (trabajo, compañeros, empresa). A continuación expongo brevemente como se aplica en Coaching en estos dos ámbitos:
  • Personal: ayuda a resolver los problemas personales y a obtener un equilibrio. También facilita el desarrollo potencial de las personas para alcanzar objetivos coherentes y cambios en profundidad. El Coach puede ayudar al Coachee a esclarecer sus metas personales y a ponerse en el camino adecuado para alcanzarlas. 
  • Profesional: en este campo optimiza el desempeño profesional, trabajando la dinámica personal, grupal y organizacional. En este caso, el Coach no presiona, ni aconseja, ni recomienda, sino que explora, hace preguntas y ofrece interpretaciones para que el Coachee desarrolle una nueva perspectiva que le permita el descubrimiento de nuevas acciones y posibilidades y consiga los objetivos buscados.

En las próximas entradas os hablaré con más profundidad del Coaching personal y el profesional, además de las fases del proceso de Coaching. Por último, os animo a que lo practiquéis en ambos ámbitos, siempre y cuando lo necesitéis, como Coachees. Y en cuanto a los profesionales de RRHH, también os animo a que lo promocionéis en vuestro entorno laboral, siempre con la petición previa del personal que lo requiera, para fortalecer el trabajo y el equipo humano de vuestra empresa.

IMAGEN PROFESIONAL

Como ya comenté en entradas anteriores, la imagen profesional es muy importante a la hora de presentarse a una entrevista o ante un jefe, un cliente, etc. Ir correctamente vestido es la mejor carta de presentación que puedes tener.

Ante una entrevista de trabajo la primera impresión que se tiene de una persona es su imagen, por ello, hay que cuidar todos los detalles del vestuario, pero sin dejar de ser naturales y fieles a nosotros mismos, ya que nuestro estilo también nos define.

¿Qué es la imagen profesional?

La imagen profesional es el conjunto de características que, a simple vista, representan la percepción sobre el nivel de competencia en determinado ámbito laboral. Por lo general, todos queremos ser descritos como técnicamente competentes, con dominio de las habilidades sociales, comprometidos con el trabajo, responsables, etc., y nuestra imagen profesional puede dar a entender varias de estas características antes de que podamos demostrarlas.

¿Cómo potenciar una imagen profesional positiva?

Para potenciar una imagen profesional positiva, existen una serie de elementos personales en los que debemos prestar atención para dominar las situaciones sociales o laborales en las que queramos dar una determinada impresión: 
  • Lenguaje verbal: como el tono de voz, la velocidad del discurso, la gramática, el acento, el vocabulario, etc. 
  • Lenguaje no verbal: gestos, posturas, expresión facial, disposición ante el interlocutor, etc. 
  • Nuestros actos: los actos que nos definen, como la puntualidad, el esfuerzo, la constancia, la empatía, la amabilidad, etc. 
Estos son factores altamente valorados por los entrevistadores o los jefes, si somos capaces de transmitirlos debidamente.

Además, para construir una imagen profesional positiva, debemos fortalecer la credibilidad y mantener la autenticidad, esto quiere decir que tu imagen y lo que haces o transmites debe intentar estar en consonancia, para que los demás aprecien debidamente tu trabajo y esfuerzo, como ya os comentaba anteriormente en la actitud durante la entrevista de trabajo. Fomentar esa credibilidad puede suponer ser lo que los demás quieren que seas, aprovechando los aspectos positivos que ello suponga, pero debes recordar que, también es muy importante mantener la identidad de cada uno, porque es lo que nos hace únicos e irrepetibles.